Sandy Barradas
Teocelo.- Cientos de pobladores, así como visitantes participaron en la procesión previa que acompaña a la tradicional “subida” del arco floral, en honor a la santa patrona de La Asunción de Nuestra Señora, misma que se realizó por las principales calles del municipio entre música, rezos y mucha algarabía.
Afuera de la capilla de El Calvario, cientos de personas se reunieron para la tradicional bendición y celebración eucarística que es presidida por el párroco de la iglesia, misma que dio inicio alrededor de las cuatro de la tarde, para luego ser participes del traslado de la ofrenda.
Al finalizar la ceremonia, el sacerdote prosiguió a bendecir el arco usando agua e incienso. Ahí expresó que el arco no es más que la devoción y expresión que afirma la fe de los teocelenses. En punto de las seis de la tarde, se formó la caravana que acompañaría el arco floral a la Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora.
Teocelo.- Cientos de pobladores, así como visitantes participaron en la procesión previa que acompaña a la tradicional “subida” del arco floral, en honor a la santa patrona de La Asunción de Nuestra Señora, misma que se realizó por las principales calles del municipio entre música, rezos y mucha algarabía.
Afuera de la capilla de El Calvario, cientos de personas se reunieron para la tradicional bendición y celebración eucarística que es presidida por el párroco de la iglesia, misma que dio inicio alrededor de las cuatro de la tarde, para luego ser participes del traslado de la ofrenda.
Al finalizar la ceremonia, el sacerdote prosiguió a bendecir el arco usando agua e incienso. Ahí expresó que el arco no es más que la devoción y expresión que afirma la fe de los teocelenses. En punto de las seis de la tarde, se formó la caravana que acompañaría el arco floral a la Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora.
La celebración congregó a cientos de habitantes del municipio así como de lugares aledaños, quienes acudieron para pasear la imagen de la santa, misma que presidía la caravana con los varones que levantaron la ofrenda de más de tonelada y media sobre sus hombros para llevarla a las puertas de la parroquia.
Son alrededor de cien hombres entre viejos y jóvenes,.
Para su elaboración se llevaron alrededor de siete días, en los que encargados y voluntarios pusieron toda su experiencia e imaginación para hacerlo. Se usó flor de cucharita, bejuco, ciprés y tencho para darle un colorido natural.
Había llegado el momento cumbre, el arco llegó por fin a la iglesia para ser levantado y colocado al frente de las puertas. Las cuerdas se fueron atando a la estructura del arco y con ayuda de palos, los hombres empujaban haciendo grandes esfuerzos, se requirió de esa proeza varias veces para que el arco fuera tomando su lugar en la entrada de la parroquia.
Tardaron unos treinta minutos para levantarlo en todo su esplendor, hubo quien aplaudió mientras otros celebraban, la música no se hizo esperar para anunciar el gran momento; una vez colocado, los presentes se acercaron poco a poco a observarlo, a orar bajo él y con ello reiterar su agradecimiento, devoción y fe a su santa patrona.