Por: el Doctor Eduardo Flores
Era el año de 1972, tenía yo diez años de edad y acompañaba a mi papá a Teocelo, Veracruz, México. A la celebración que cada año se lleva al cabo del Santo Entierro de Cristo. Acompañábamos al ilustre Padre Sergio Obeso Rivera, quien de manera personal invito a mi papá a este evento.
Llegamos puntuales en su vehículo Volkswagen que el propio Padre conducía. Como recuerdo que don Sergio Obeso nos acompañó previo a ingresar a la Iglesia, al parque y ahí mi papá me compró un barquillo de limón. Y en ese preciso momento se acercó un Tío mío, de nombre Eulogio, de edad madura, que vivía frente a mi casa y que sus actividades de ganarse la vida, eran de prestar dinero con altos intereses. Saludo a mi papá y le Dijo.-
- Acaso vienes a que el santo te haga un milagro? Yo he venido varios años y hasta la fecha no me ha hecho ningún milagro. Aquellos que me han quedado a deber no me han pagado. He comprado billetes de la lotería en este día y no he obtenido ningún premio. La verdad es el último día que vengo, porque este santo no me ha hecho ningún milagro.
El ilustrísimo Sergio Obeso Rivera. Lo interrumpió. Y preguntó?
- Disculpa ¡Sin el afán de ofenderte! Acaso no te has dado cuenta que Dios Nuestro Señor Jesucristo está cerca de ti? Y para ti que es un milagro?
Eulogio con tono burlón.- Exclamó.- ¡Como cree usted! Ni un milagro me ha concedido. Le he pedido que me paguen aquellos que les presté dinero o que el billete de la lotería que compré obtenga un premio. Y la verdad, nada de milagro.
El sacerdote le tomó sus manos y mirándolo de frente. Le dijo con voz suave.-
- Milagro es el aire que respiras. No lo ves, no lo puedes tocar y te ayuda vivir.
- Milagro es la lluvia. El agua que tomas, Que no la puedes tocar y te ayuda a vivir.
- Milagro son aquellos seres, que te aman. Como tu esposa, tus hijos, tu mamá, tu papá, tus hermanos y el mismo Señor Jesucristo. Que sin pedirte nada a cambio, Te Aman.
¡Ahora yo te pregunto!.- Te has dado cuenta de lo que es un milagro otorgado por nuestro Señor Jesucristo?
Eulogio, avergonzado, mirando al piso. Dijo.-
- Perdóname Señor. No me había dado cuenta de la infinita bondad, que Dios, Nuestro Señor Jesucristo, ha dado a mi persona.
